Caminos, Ausencias, Vestigios: Exposición Colectiva.

Texto|Daniel Franco 

Uno de  los planteamientos  primordiales que dan sentido a esta exhibición se cita en el texto de sala: ‘Fundamentalmente, la vida es un proceso migratorio’.

La circulación a través del espacio no es un proceso esencialmente humano, si bien podríamos remontarnos al traslado y adaptación de distintas especies a lo largo de la historia de la vida terrestre e incluso abordar la física natural del movimiento universal de traslación,  parece ser que el antropocentrismo toma siempre la delantera en nuestra forma de construir, cuestionar y comprender no sólo el arte, sino  todos los fenómenos que nos rodean.

La naturaleza nómada aunada  al sedentarismo y quizá a la subsecuente acumulación del  poder  son los primeros indicios a través de los cuales podemos discernir la noción de territorio, esa tan mencionada tendencia a trazar líneas imaginarias que dan sentido a esta exposición, mismas que construyen nociones de identidad y a su vez de cambio, generan en el ser humano trayectos imaginarios cuyo único sentido es quizás el partir de un punto y el llegar a otro, dejando de lado la noción de andar y transitar como experiencia primordial del ‘ser migrante’.

Es quizá en este último planteamiento donde una exposición como: Caminos, Ausencias, Vestigios toma relevancia en lo que se puede decir del ser migrante. Si bien es cierto éste asunto se ha discutido de múltiples e incontables formas a lo largo de la historia –económico, político, social, natural, virtual etc.– al punto de exprimir el tema de tal forma que apenas es posible sacar  nuevas gotas de  tinta en torno al mismo, la exhibición logra exitosamente  aportar pequeños cuestionamientos, evidencias, representaciones e indagaciones que quizá puedan contribuir a generar empatía con el tema.

Partamos pues dentro del  marco en el cual la exposición pretende desarrollarse, el territorio mexicano: Guatemex de Eder Castillo – del cual se desprende la publicación Más allá de la frontera’-, cuya propuesta no sólo pone en tela de juicio el trayecto por el espacio físico de un territorio a otro, sino que también nos invita a reflexionar en torno al  acortamiento de distancias y el desarrollo de los procesos de comunicación de la mano del uso de la tecnología digital, resulta uno de los proyectos más interesantes exhibidos en la muestra al igual que el ya conocido trabajo de Patrick López Jaimes cuyas fotografías Conjunto Residencial, Refugio & Clínica  retratan la ocupación, el abandono y apropiación de espacios en obra negra dejados así tras el traslado de sus habitantes hacia nuevas fronteras, curiosamente los espacios pasan a ser utilizados como refugio por otros viajeros en semejante condición de migrantes, casi como lo fueron las cavernas para nuestros antepasados.

Por otro lado Desplazamientos  de Mónika Márquez aborda el eje de la exposición desde un punto de vista que deja de un lado el espacio y el territorio para centrarse en el fenómeno de la migración desde su construcción e impacto en el lenguaje.  Muchas otras piezas como las  Tláhuac Mata & Leslie Cortéscomponen un  juego entre ficciones y realidades que remiten a reflexionar en torno a quién compone, dispone y desintegra el espacio a  nivel arquitectónico y cómo transforma reduciéndolo a vestigios.

Para concluir Ruth Aguilar, desde una estética muy familiarizada a la intervención digital y apoyándose en un discurso irónico retrata en La industria de los sueños  distintos cuadros tajantes  y cómicos que bien podrían circular cómodamente con mucho éxito en la red.
Caminos, Ausencias, Vestigios  se encuentra abierta al público hasta el 6 de Mayo del 2016 en la Galeria Immagini: Orizaba #127 Col. Roma Norte.

 

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