Cooperativa Palo Alto | Cooperativistas, COPEVI, Habitat Participativo

Diálogo entre Enrique Ortiz (EO) y Juan José Kochen (JK) Ciudad Universitaria, Ciudad de México, 26 de febrero de 2016

Incidir en la política

EO: Desde el principio descubrimos que teníamos que incidir en la política pública. En COPEVI (Centro Operacional de Vivienda y Poblamiento A.C.) empezamos en zonas rurales o indígenas. Hicimos un proyecto con Naciones Unidas de mejoramiento de vivienda rural en Temascalcingo y fue una cosa muy linda. Se iba hacer un proyecto más grande, pero Hacienda ya no quiso financiarlo. Como siempre, tenía otro tipo de proyectos.

Después seguimos el proceso de migración que seguía la gente, de zonas indígenas rurales al centro de la ciudad, a las vecindades. Empezamos a trabajar ahí varios proyectos y después pasamos a la periferia de la Ciudad de México. En la periferia tuvimos dos experiencias paralelas: una fue Palo Alto y otra fue La Romana, dos cooperativas de vivienda hechas con el mismo proceso social. Sin embargo, una fue éxito y la otra el otro gobierno la desbarató.

Para mí Palo Alto es la gran escuela. Es un caso paradigmático en la lucha por el derecho a la ciudad, el derecho a quedarte en el lugar donde estás, el saber que no porque eres pobre te tienes que ir a quién sabe dónde. Esa lucha les ha llevado la vida. Hoy siguen en lucha, para poder sostener la cooperativa. Esa experiencia nos dio la pista de por dónde deben ir las cosas. Ahí es donde más aprendí. Por eso sigo trabajando mucho con ellos, por gratitud de lo que aprendí.

JK: A 50 años de distancia, ¿qué ve diferente en este tema, y cómo ve a las generaciones nuevas? ¿qué ha cambiado?

EO: Mira yo veo dos actitudes en las generaciones nuevas. Estuve en la UAM dando cátedra a principio de este siglo, y me desesperaba ver que los chavos que estaban ahí en la última banca chateando con la novia, llegaban medio dormidos y no había motivación. Pero cuando les platicabas de experiencias como Palo Alto se levantaban los ánimos. Si los muchachos oyen algo diferente cambian sus perspectivas.

Cuando te vas a meter a una compañía que hace vivienda, de estas que hacen puras casitas iguales, el gran éxito va a ser que te dejen decidir cómo colocarlas en el terreno, que supervises la obra, o que vayas a la delegación a hacer los trámites. En esto en lo que estamos metidos nosotros es muy diferente. Entras en contacto con la gente, partes de la vitalidad de la gente, y aportar algo es mucho más rico.

Los que hicieron la presentación de la Cooperativa Palo Alto para la bienal son un grupo que se llama Hábitat Participativo. Son dos chicas y un alumno de la UNAM que se metió con muchas ganas de hacer las cosas. El otro día tuvimos una reunión en Palo Alto y llegaron los chavos que están ayudando al curador, una chica que llegó de Italia que está haciendo su tesis, otra chica que venía de Brasil que era la fotógrafa, y un español y una argentina, y estaban todos entusiasmadísimos.

Nos invitó la gente de Palo alto a una comida y era pura gente joven. Estas cosas entusiasman a la gente. Creo que las universidades pueden hacer mucho en ese sentido, y los que trabajamos por fuera debemos darles cabida a los jóvenes para que puedan desarrollarse. El problema es el financiamiento, porque no hay. No es tan fácil pero yo les decía los muchachos, échate al agua, échate al agua y muestra que las cosas que haces tienen validez, y así empiezan a surgir los apoyos.

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