Corredor Chapultepec

Por Alejandro Hernández

Quienes firmamos este desplegado estamos a favor de la recuperación de la avenida Chapultepec. Estamos a favor de amplias banquetas bien diseñadas, accesibles para todos y con grandes y generosos árboles que den sombra. Estamos a favor de un transporte público eficiente, ordenado, moderno y adecuado para nuestra ciudad. Estamos de acuerdo en ordenar el flujo vehicular privilegiando al peatón y a la bicicleta siguiendo los más altos estándares internacionales de movilidad. Estamos de acuerdo en que existan pequeños kioscos comerciales con cafés y puestos de periódicos y libros, además de bancas, de fuentes y de juegos; con que cuente con señalización clara e iluminación adecuada, con horario para transporte de carga y mejor servicio de limpia. Deseamos que sea una calle segura para todos. En fin, estamos de acuerdo con estas pequeñas pero grandes mejoras que, multiplicadas, harán que nuestra ciudad sea habitable para todos.

Por todo lo anterior no estamos de acuerdo con el Corredor Chapultepec que el Jefe de Gobierno del Distrito Federal y el titular de la Agencia de Promoción de Inversiones de la ciudad de México, así como los inversionistas del proyecto y sus arquitectos proponen, porque,

Primero, no es necesario: son muchos los especialistas que han cuestionado la pertinencia de la solución planteada, en términos urbanos pero también financieros, de la gestión misma del proyecto y del empobrecimiento del espacio público. La necesidad de un proyecto así debe determinarse mediante un decreto de la autoridad que haya surgido del análisis plural de especialistas y la participación activa de los ciudadanos.

Segundo, no hubo participación: es una exigencia democrática la participación ciudadana en proyectos que plantean cambios radicales en la ciudad. Resulta fundamental que este proceso debe iniciarse antes de que se trabaje en la definición de las propuestas y no limitarse a una consulta atropellada sin que haya habido ni información y ni la discusión suficientes. En sí, los compromisos financieros y legales asumidos por ProCDMX antes de presentar públicamente el proyecto limitan de manera fundamental las alternativas que pudieran ser puestas en consideración de la ciudadanía.

Tercero, no fue transparente: aunque se hayan cumplido en tiempo y forma ciertos requerimientos legales, el proyecto se presentó de manera pública y amplia ya que todas las decisiones importantes habían sido tomadas. En los hechos, la agencia ProCDMX ha actuado más defendiendo los intereses de un inversionista privado que del interés público.

Cuarto, no es cultural: al revisar los planos del proyecto propuesto y ante la falta de uno avalado por la Secretaría de Cultura, los mismos miembros del Consejo Consultivo, designados por ProCDMX, solicitaron quitar en toda la presentación del proyecto el calificativo de cultural, lo que implica que toda la información proporcionada hasta ahora de manera oficial ha estado basada en un equívoco y resulta, por tanto, engañosa y poco confiable para tomar decisiones a partir de la misma.

Quinto, no es en beneficio público: la manera como se ha querido presentar como una ganancia para la mayoría lo que no es sino un negocio para unos cuantos pone en entredicho al proyecto entero.

Por tanto, afirmamos que en beneficio de la ciudad entera es deseable y posible un gran proyecto de intervención urbana en avenida Chapultepec diferente y que sirva de auténtico modelo para una ciudad plural y democrática, que no ve a sus ciudadanos como consumidores.

Por lo anterior, exigimos de nuevo:

 

  • La derogación de la Declaratoria de Necesidad del 19 de mayo del 2014 y la cancelación de todos los actos derivados de ese decreto y, por tanto, del actual proyecto del “Corredor Chapultepec”, y
  • Abrir un nuevo proceso, auténticamente participativo y transparente, para imaginar la calle teniendo en consideración los intereses y las necesidades de todos los habitantes de la ciudad, privilegiando al peatón, al ciclista y al usuario del transporte público, siguiendo las mejores prácticas urbanas contemporáneas y cumpliendo con las intenciones declaradas por el propio Gobierno del Distrito Federal.

Tenemos la oportunidad y la obligación de colocar el interés común por encima de los intereses de unos cuantos.

 

 

Recent Posts