¿Es el render la crisis de la fotografía?

Los renders son un elemento de representación visual que han estado presentes en el mundo creativo desde hace ya casi una década y se han convertido en un apoyo indispensable en la presentación de proyectos de corte arquitectónico y de diseño en general. Sin embargo su alcance ha llegado a muchas más disciplinas, entre ellas: el arte.

Ya lo dijo el curador Jens Hoffmann “Lo que debía decirse de la fotografía fue explorado en los primeros diez años de su lanzamiento”, entorno a su última exposición Cámara de Maravillas en el Centro de la Imagen, y no es ninguna novedad que a partir del uso de herramientas digitales el aura que rodea la producción de imágenes haya alcanzado nuevos límites pero a través de nuevas técnicas.

Hablando particularmente de la inherente relación del render y la fotografía, ¿cómo ha afectado a la segunda el uso de imágenes producidas de manera digital? La respuesta no es sencilla pero en cuanto a creación de imágenes se puede resumir que el utilizar un software donde se puede manipular la iluminación, distribución, texturas, encuadres, elementos existentes o, en otras palabras, se tiene completa libertad para crear atmósferas hiperrealistas es claro que representa una gran competencia para la fotografía, al grado que muchas veces es casi imposible distinguir una de la otra. Pero por otro lado si hablamos de fotografía como disciplina artística y no como medio para documentación, las facilidades que ofrece la creación de renders en comparación con la fotografía son mucho más vastos sin tener que necesariamente comportarse como un sustituto sino más bien en un apoyo para la creación fotográfica. Por todo lo anterior es pertinente llamar al render como la crisis de la fotografía artística en el sentido de que borra límites físicos sin necesariamente referirnos al mismo como la eliminación de la segunda sino como una evolución.

Hablando históricamente hay que tomar en cuenta que antes del render, la fotografía fue pensada como aquel objeto que desplazaría a la pintura, sin embargo hoy en día percibimos que no fue un régimen totalitario sino más bien parcial ya que parte de la belleza de la creación radica en el resultado y particularmente tratándose de la imagen: en el mensaje que comunica.

El mundo amplía sus herramientas y abre nuevas puertas a la creación a la vez que cambia constantemente, entonces ¿el arte debería permanecer estático? Personalmente me parece que no.

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