¿Faltan estacionamientos o falta conciencia ambiental?

Hace unas semanas platicaba con el artista Carlos Aguirre acerca de los variados usos de suelo que aparecieron como consecuencia del terremoto del ’85 dentro de los que, específicamente hablando de las colonias Roma y Condesa, se vio un incremento considerable en los espacios usados como estacionamiento.

Si bien muchos de los terrenos que actualmente son usados para alojar vehículos motorizados son el producto de la superstición que rodea el usar un terreno en donde hace algunas décadas se desplomó algún edificio y que, por ende, se considera “maldito” también existe la parte monetaria; aquella que se ve inflada por las condiciones de la zona y los flujos de movilidad disponibles dentro de la misma.

Es claro que el uso de vehículos motorizados dentro de la ciudad de México es alto en comparación con otras metrópolis como son Nueva York, Londres y París, en las que se ha buscado desde hace ya varios años una solución a las demandas de movilidad a la vez que se plasma una profunda preocupación por el medio ambiente. Irónicamente, y hablando particularmente de la zona Roma-Condesa, la población que habita en este espacio así como la visitante suelen no estar conformes con la cantidad de espacios de estacionamiento ni con la densidad, calidad y costos de los existentes. Esto se deriva de que la zona pareciera no responder a las necesidades de movilidad interna pero, ¿realmente son estacionamientos lo que hace falta?

La realidad es que el problema es mucho más profundo y nace de una inconsistencia en la cantidad de gente que se desplaza dentro de la ciudad y la facilidad de acceso a transportes alternativos a aquellos de uso individual. La carencia de transporte público de calidad con rutas que plasmen de manera adecuada los trayectos más concentrados así como la inseguridad que representa para peatones, ciclistas y usuarios de transportes no motorizados son sólo algunos de los factores causantes de la urgencia por estacionamientos. Sin embargo, la realidad es que la falta de conciencia ambiental es, quizá, el principal detonante ante este tipo de conductas. Para generar un cambio físico en la constitución urbana que permita transportes incluyentes y menos dañinos para el medio ambiente, lo primero es reflexionar entorno a las ventajas y desventajas del uso de vehículos motorizados y sus consecuencias en la ciudad.

Entonces, ¿faltan estacionamientos o falta conciencia ambiental? Definitivamente falta conciencia ambiental. No se debe prescindir de la creación de una cultura que reclute prioridades sobre las condiciones actuales para que de esta manera se logre una reflexión profunda que abogue por mejores espacios y más y mejores vías de comunicación.

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