En 2015 la casa familiar del Arquitecto Pedro Medina Guzman “El Charro” fue vendida por sus herederos a una empresa inmobiliaria, quienes a su vez derribaron la casa para desarrollar un proyecto de vivienda a gran escala.

A raíz de la invitación por parte del gestor cultural Rafael Izquierdo Cuervo, se desarrolló un proyecto de exposición invitando a una selección de artistas que trabajaban con diferentes medios como la instalación y el video, entre ellos María José Alós, quien a su vez invitó a otros artistas a generar piezas de performance y arte sonoro, creando un evento de intervención a unos días de la demolición de la casa.

Los resultados del proyecto se recopilan en una memoria impresa y en la publicación #03 de @elasuntourbano