La oscuridad de la ciudad; ¿qué perdemos cuando perdemos la belleza de la noche?

El documental, dirigido por Ian Cheney, surge como una interrogante sencilla: ¿necesitamos las estrellas? Después de que el cineasta se mudó a Nueva York notó una constante ausencia de lo que por definición le pertenece a la noche: desde la completa oscuridad hasta los furtivos destellos provenientes de las estrellas y la ligera iluminación de la luna. En un viaje que lo llevó de Brooklyn hasta Mauna Kea, París y varios espacios de exploración nocturna que se convirtieron en retazos de historias que van desde la amenaza de asteroides devastadores en Hawaii, pasando por la traza cartográfica del camino de las tortugas a lo largo de la costa de Florida y hasta el rescate de aves lesionadas en las calles de Chicago.

El documental une acciones urbanas que rodean al diseño urbano-arquitectónico en relación y más específicamente a la iluminación nocturna y el tratamiento de los materiales involucrados en este mundo donde cada vez es más difícil separar la noche del día. La investigación que propone el director encuentra una vasta diversidad de estudios que relacionan la exposición a demasiada luz durante la noche con el incremento de cáncer de seno hasta la pérdida de conciencia apreciativa por parte de los niños entorno al universo circundate.

Destacada por una astrofotografía impresionante y un grupo de eclécticos científicos que buscan ahondar en lo más profundo de la contaminación lumínica y la desaparición de las estrellas en nuestro rango visual cotidiano. Este documental se hizo acreedor al premio Mejor Soundtrack del festival de cine SXSW en 2011.

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