Los muros de Berlín

Por Carlos Chávez

“Tú y yo estamos, aquí sentados, platicando. Esta interacción sería muy diferente si entre nosotros hubiera un muro. Es más, probablemente no habría interacción” comenta el profesor de la Escuela de Arquitectura Arte y Diseño del Tecnológico de Monterrey y titular de la Cátedra de Urbanismo Ciudadano, Jorge Salinas Domene, al hablar sobre los muros que se han estado construyendo en muchos de los desarrollos inmobiliarios de la ciudad de Monterrey en los últimos años. Generalmente, estos forman parte de una estrategia de venta de los desarrolladores ya que, al prevenir intrusiones de personas externas al proyecto, proveen de exclusividad y seguridad a sus potenciales usuarios. Esto, sin embargo, la mayoría de las veces también conduce al aislamiento y la segregación de estas unidades urbanas con respecto a las comunidades vecinas. En ocasiones, la ruptura entre comunidades se manifiesta en fuertes contrastes económicos a ambos lados del muro.

Ejemplos sobran en la capital regiomontana. De los más contrastantes se pueden ubicar en Valle Oriente, al sur de la ciudad, cerca de la frontera entre los municipios de Monterrey y San Pedro Garza García. La ladera sur del valle se caracteriza por la presencia de colonias residenciales de alto ingreso alineadas en paralelo a la Avenida Eugenio Garza Lagüera. En realidad, parado desde la avenida, lo que se percibe es una sucesión de bardas que van delimitando cada uno de los fraccionamientos, interrumpidas de vez en cuando por los accesos, siempre vigilados por guardias de diferentes instituciones de seguridad privada. La vivienda sólo se expone al exterior asomándose por encima de su muro.

La Colonia Vista Real, también de altos ingresos, se encuentra en la ladera opuesta, sobre el lado sur del Cerro de la Loma Larga. Desde Valle Oriente no se alcanza a apreciar, pero justo del otro lado de este cerro se concentra una serie de asentamientos de origen irregular considerados como focos rojos delictivos, que entrarían en contacto directo con esta colonia si no fuera por un muro perimetral de concreto que corta tajantemente la interacción entre ambas zonas. Al mencionar el ejemplo, Salinas incluso bromea con poder visualizar Berlín Occidental en Valle Oriente y Berlín Oriental del lado de Monterrey.

El mismo fenómeno se presenta de una manera diferente en algunos de los nuevos desarrollos verticales que están surgiendo no sólo en la parte central de Valle Oriente sino también en otros corredores urbanos principales como el corredor Contry al sur del municipio de Monterrey, o el corredor conformado por las  avenidas Ricardo Margáin y Gómez Morín en San Pedro Garza García. En muchos de estos desarrollos, los accesos más utilizados por los usuarios son a través de puntos de control vehiculares conectados a avenidas principales. Una vez que se ingresa al edificio o conjunto de edificios, se ofrecen andadores y espacios comerciales al aire libre que generan una pequeña simulación de ciudad, pero que en realidad no pueden considerarse como espacio público y que para el peatón en la calle son quizá tan accesibles como las colonias amuralladas.

Ejemplo de esto podría ser el desarrollo Nuevo Sur, en la colonia Ladrillera, Monterrey, inaugurado este mismo año. El acceso es directo por Avenida Revolución, una de las arterias de mayor flujo en la ciudad. En planta baja, hacia las colonias vecinas dan los muros de los bastos estacionamientos y de las zonas de servicio. Uno deja su coche en esa planta y procede al siguiente nivel donde se abre un extenso centro comercial al aire libre sobre el que se montan lujosos bloques de vivienda; una ilusión de una calle peatonal en un barrio de usos mixtos de mediana densidad. Por tener el poder adquisitivo de pagar un coche y unas horas de estacionamiento, uno puede ignorar el hecho de que ese no es el espacio urbano público, puede ignorar el hecho que hay una colonia residencial de un nivel económico inferior justo al lado del proyecto a la cual se le ha negado cualquier tipo de relación que no sea con los accesos secundarios de los estacionamientos.

¿Es posible desarrollar proyectos inmobiliarios que ofrezcan seguridad a los usuarios sin violentar la interacción con su contexto urbano? “El truco está en los bordes,” responde Salinas, “porque está claro que algo tienes que poner. Algo entre tú y yo; entre nosotros y los otros. Pero podríamos tener una interacción diferente si en lugar de un muro pusiéramos una reja, o una mesa, o tal vez una mesa con cervezas arriba de ella. Los muros son consecuencia de la falta de creatividad de mi generación”. Tal vez sea el reto de nuestra generación inventar el equivalente urbano a una mesa con cervezas y reemplazar con ello los actuales Muros de Berlín.

 

Domene, J. S. (9 de Septiembre de 2015). Profesor de la Escuela de Arquitectura Arte y Diseño del Tecnológico de Monterrey y titular de la Cátedra de Urbanismo Ciudadano. (C. C.-E. Sánchez, Entrevistador)

 

 

 

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