Pavka Segura

Texto|Alain Amateco

“The fatal metaphor of progress, which means leaving things

behind us, has utterly obscured the real idea of growth, which

means leaving things inside us.”

G. K. Chester

Estudió fotografía en la Escuela de Fotografía Nacho López y en el Centro de la Imagen (México, D.F.), cursó el Programa de Fotografía Documental y Fotoperiodismo del ICP en Nueva York hacia fi nales de los noventa. Su trabajo ha sido ampliamente publicado y ha participado en diferentes exhibiciones colectivas internacionalmente. Su obra forma parte del Kiyosato Art Museum en Japón. Fue becario del programa Jóvenes Creadores del FONCA en dos ocasiones. Sus intereses giran en torno a la imagen documental y su relación con otras disciplinas artísticas. A particular windy day es un proyecto que apela a la memoria y los vestigios del imaginario moderno en México, hablando sobre la transformación del espacio urbano y de los individuos que lo habitan desde figuras simbólicas como el viento, la luz y el fantasma.

Al pensar en el trabajo de Pavka Segura no podemos dejar de lado el encanto que el artista posee para transformar las imágenes en narrativas dotadas de similitudes y diferencias que trasladan al espectador de una idea a otra, en una dinámica de bús-
queda y agrupación.

A particular windy day no es la excepción en la práctica de Segura. En este proyecto, el artista busca crear lazos entre la memoria y los vestigios del imaginario moderno mexicano, haciéndose presentes las analogías de la conciencia colectiva, la transformación del entorno urbano y cómo es que se disuelve lentamente en la contemporaneidad del pensamiento; forma de vida de las nuevas urbes sociales, acelerada y continuamente cambiante.

Las acciones y pensamientos modernos aún presentes, encuentran su fin en la velocidad crítica del mundo actual, dejando atrás una pequeña estela de vida en ciertos individuos y estructuras, en ambos casos se refi ere no sólo a las terminologías básicas del pensamiento, sino a las ideologías y modelos de vida.

El viento, la luz y el fantasma son analogías de las cuales Segura se apropia para abordar la memoria y la transformación del entorno. El espacio urbano y los interés por la privatización y mercantilización de todo recoveco provocan que el ciudadano deje de ser dueño de un pedazo de tierra para convertirse en propietario del “aire”; espacio habitable, lugar entre el vecino de arriba, el de abajo y el de los lados.

La época en la que arquitectos como Mario Pani revolucionaron la utilidad del espacio retomando la ideología de La machine à habiter de Le Corbusier, donde el edificio cumplía una función específica, es decir, una máquina, una extensión funcional del ser humano; continúa presente, aunque ahora determinada por el interés económico: funcionalismo ante comodidad.

Tal vez, es un fantasma o puede ser también el estado de ruina-abandono en el que se encuentran los edificios modernos y las personas que lo habitan, las luces que poco a poco se extinguen en el pensamiento, pero siguen vivas dentro de las imágenes, el viento que se desvanece y nunca olvida, al dejar ecos tras de él de lo que se vivió, de lo que se vive y de lo que viviremos. Con cada minuto que pasa, éste último toma más velocidad y vigor, deja su importancia para convertirse en esa brisa que se siente cuando corres, aquella que lastima y no dice nada…

 

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