Prince of bel air

Texto por Adalberto Charvel

«Let art and music be your armaments, dissent for destruction, stop the demolition, c’mon yo»

Tahribad-ı isyan feat. Fuat Ergin

Quizás seamos todos meros espectadores de transmutaciones urbanas, nos regocijamos Tarifad-1 instan feat ante exotismos que brotan de destierros y avivan nuestra voracidad por dejar de serlo. Innumerables los esbozos por recuperar lugares que debido a su memoria contrarían lo «colectivo» y acuñan a sus minorías. La resistencia pasa a formar parte de una percepción dual, de una realidad segregada, colgada entre el ghetto y el capital cultural (1).
Según Manuel Delgado, «Todo ciudadano es en realidad un mitodano, el habitante de un mito» (2). Desconcertante es dogmatizar que todos formamos parte de éste y que a su vez, creamos preceptos que resultan en un constructo social, un imaginario del cual nos apropiamos y del cual forjamos realidades e identidades reflejadas en nuestro capital cultural. Por otro lado, los sueños incumplidos por generar una sociedad urbana vulneran y contrastan ambas realidades, ficción y verdad.
La verdadera, aquélla segregada, gentrificada, adquisitiva, global, territorial, exótica, revitalizada.

Revitalizada sólo si consideramos los conceptos de la oración pasada. De este modo, el destierro de una etnia a causa del fenómeno tan actualmente expresado como gentrificación cumple con la verdad y traspasa esta dimensión dual. Un ex-habitante, nunca-habitante o descendiente o no de un lugar desarrolla un sentido de pertenencia que termina por definir de manera etérea la identidad del sitio, el cual, pudo entonces haber experimentado o no una transgresión de cualquier índole.
Preguntas de creencia, pertenencia, alienación, resistencia. Sistemas de poder incrustados en el hemisferio cultural de Turquía. Los raperos reemprenden los vestigios de los Romani. El espacio, en sus inicios Bizantino, fue devastado. Las políticas de «regeneración urbana» se suman a la ciudad evolutiva. Esto es lo que Tahribad-ı isyan feat. Fuat Ergin en Wonderland rapea:
«I carry that blood I’m not settled in Sulukule but I live there…Sulukule coulnd’t be destroyed with a dozer, you call it urban regeneration it’s the downfall of the city» (3)
¿Es entonces esta ficción causa de la territorialidad y la auténtica revitalización o mejor dicho un renacer identitario?
Si platicáramos con Alain Locke nos diría que el Nuevo es Nuevo porque se puede definir así mismo, puede tomar el control, puede haber una auto-percepción, puede construir su destino. Así mismo, The Harlem Renaissance, ficción etnocentrista, explota un espacio que se creaba para los afroamericanos y sus futuros logros por concebir una identidad colectiva urbana permeable y habitable a través de manifestaciones artísticas (principalmente el jazz y la poesía), con el alcance de ultrajar el lugar como exótico ante los ojos de advenedizos. Su habitabilidad orbitaba entre esquinas y trompetas contrapuesta a la realidad marginada, el ghetto.

«So we stand here
On the edge of hell
In Harlem
And look out on the world
And wonder
What we’re gonna do
In the face of
What we remember.»
(4)

Es cuestionable afirmar que el avance económico y artístico aunado a un lugar es tan pujante como para desplazar la afianzada discriminación social y menguar el esparcimiento de la pobreza. Probablemente, el Safari en Tepito // Un viaje a países urbanos causó simple curiosidad, tal vez, un renacimiento. No sé.


Prince of bel air

(1) Capital Cultural se utiliza en base al concepto de dualidad de Julie Kárová en «The role of Harlem in the Development of African American Urban Culture: Cultural Capital versus Ghetto».
(2) Manuel Delgado (2011). «El espacio público como ideología».Edit.Catarata,P. 105.
(3) Fragmento de la canción del video de Tahribad-ı isyan feat. Fuat Ergin (2013), Proyecto de Halil Altindere,  Wonderland.

Recommended Posts