Ramiro Chaves

Texto|Isaac Torres

“Solo tengo ganas de escuchar a Sonic Youth bien fuerte y estrellar mi cabeza contra un muro de cemento…”

El Chato

Su trabajo es una aproximación metodológica personal a preguntas sobre luz, historia, memoria, identidad y la manera en la que estas ideas producen lenguaje, imágenes y cosas. Ha desarrollado proyectos que han explorado varios aspectos relacionados al legado de la arquitectura modernista latinoamericana, sus despliegues ideológicos y devenires contradictorios en contextos en los cuales esta modernidad se ha instalado incómodamente. Considera su práctica como una experiencia transversal que juega con la forma de diversas herencias históricas utilizando la fotografía como punto de partida crítico sobre la imagen, pero expandiendo su trabajo hacia la escultura, video, diseño arquitectónico, dibujo, poesía, investigación de archivos y diseño editorial.

Desde 2002 Ramiro Chaves decidió mudar su residencia de Córdoba, Argentina hacia México DF. A partir de ese momento su trabajo tuvo como soporte a la fotografía y sus exploraciones se desarrollaron desde este medio, transitando de un ejercicio documental a un lenguaje muy propio que trazó las felices nupcias entre el arte y el documento.

Intuitivamente siempre se mantuvo cercano a la arquitectura y a la escultura. Muy reciente a su llegada a México documentó el desmantelamiento del mítico anuncio de CANADÁ ‐ una marca de zapatos ‐ en el también mítico edificio Condominio Insurgentes. Ese documento le daría forma a un proyecto escultórico temprano, en donde Chaves se apropió y reivindicó las letras fragmentadas de aquel billboard que marcó historia en el paisaje urbano de la ciudad de México.

Estaba en ese entonces trabajando con lo escultórico sin quizá saberlo del todo. Estaba rehaciendo historia y ciudad, eso seguramente lo tenía más claro. En años recientes, una década después, se involucró en la titánica y obsesiva labor de documentar la presencia de la X (como figura, como letra y como emblema) en la arquitectura moderna mexicana, lo que lo llevó a inmiscuirse en un profundo viaje a través de la historia de este país y de la representación del cruce cultural que simboliza la X en México. El mismo Chaves se asume en el centro de este cruce en su posición como mexicano y argentino. En las propias palabras del artista: reactivar la idea de América Latina como un arquetipo de la utopía.

Hoy el trabajo de Ramiro Chaves parece más distante de la fotografía e incluso de la arquitectura, la cual evidentemente fuera su inspiración y motivo durante varios años. El mismo piensa que la arquitectura es un proyecto fallido. Su trabajo actual es más cercano a la escultura, el dibujo y la experimentación plástica; como el de muchos arquitectos que deciden abandonar la práctica proyectista en aras de encontrar más libertad a través de otros medios.

En El Asunto Urbano encontramos una gran empatía con el trabajo de este artista y no podíamos dejar pasar de largo la oportunidad de publicar la icónica fotografía del Pabellón de México en Sevilla diseñado por Pedro Ramírez Vázquez en 1992 y retratado por Ramiro Chaves en 2014.

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