Reflexión sobre las teorías entorno a la ciudad

Desde finales de los 1800’s, a partir de la revolución industrial, se generaron diversas teorías acerca del crecimiento de las ciudades. Uno de los primeros en hablar de los estragos que traería esta nueva organización fue Ferdinand Tönnies quien hablaba de la suplantación de la Gemeinschaft (comunidad) por Gesellschaft (sociedad) en donde las relaciones entre sus habitantes son transitorias e instrumentales. Casi a manera de maldición Tönnies hizo clara una de las principales características de las sociedades modernas.

Después de él George Simmel se encargó de hablar de la vida mental de la ciudad en donde estudió la relación en la que la vida urbana afecta la vida personal de quienes la habitan a través de sus imágenes y experiencias. Esta teoría sigue vigente y, debido a su carácter social, ha sido base de propuestas de arquitectura social como aquellas de Diébédo Francis Kéré, Anna Heringer y Cameron Sinclair.

A partir de los años veinte y hasta los años cuarenta la Escuela de Chicago se encargó de sentar las bases para la ecología urbana y el urbanismo como forma de vida. Es impresionante pensar que desde hace casi 100 años exponentes como Robert Park, Ernest Burgess y Louis Wirth se preocuparon por cuestiones que aún nos aquejan como son la distribución de usos de suelo, la adaptación de los seres humanos a su entorno y el crecimiento dentro y fuera del espacio urbano.

Hacia los años 80’s Claude Fischer argumenta que la existencia de varios grupos de personas con diferentes ideas da origen a la colaboración, David Harvey apoya la idea de que en el urbanismo moderno el espacio está en constante reestructuración y Castells habla de que para entender las ciudades debemos de entender los procesos por los que fue creada y que sus manifestaciones espaciales son consecuencia de las fuerzas del mercado, del poder del gobierno y sobretodo de la lucha por parte de la sociedad para mejorar sus condiciones de vida.

Es tiempo de aplicar estos conocimientos a nuestras ciudades, es tiempo de liberarnos de las zonas contradictorias, de los círculos concéntricos divididos en segmentos confusos. Es claro  cuando los edificios del centro se deterioran las minorías se trasladan a ellos lo que produce una huida del resto a zonas residenciales. A sabiendas de esto es evidente que esta es la era de la restauración, de la reapropiación y de la movilidad.

Es necesario analizar la manera en la que  urbes como la ciudad de México se han expandido, pero sobretodo es crucial poner alto al crecimiento de la mancha urbana, hay que retomar estos conceptos que llevan gestándose varias décadas y aplicarlos a propuestas futuras.

 

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