Sobre el urbanismo acupuntural

La preocupación que rodea a la planeación urbana y sus alcances es cada vez más tangible alrededor del mundo, se sabe que el crecimiento urbano es un tema que debe ser tomado enserio y que no se debe seguir dejando crecer a la mancha urbana. El concepto de la acupuntura urbana nace de la necesidad por resolver estos conflictos.

El concepto fue introducido por el arquitecto y teórico Marco Casagrande, quien propuso un pensamiento envolvente que apuesta por la creación urbana enfocada al bienestar social a través de procesos colectivos. Dentro de ésta teoría resalta la noción de ciudad como un gran organismo energético que se descompone en capas que deben ser diseñadas conscientemente para un crecimiento sano. Una mezcla de urbanismo, ecología y trabajo colaborativo es lo que hay detrás del urbanismo acupuntural. Vale la pena mencionar que el nombre surge como vínculo a la tradicional medicina china que usa pequeñas agujas, colocadas en puntos estratégicos del cuerpo,  para aliviar enfermedades y de la que adopta la metodología pero aplicada a la ciudad.

Casagrande define la acupuntura urbana como: “un paso más allá manipulación arquitectónica en el entendimiento colectivo de la ciudad. La ciudad es vista como un organismo pluri-dimensional, energético y sensorial; un ecosistema vivo. La acupuntura urbana tiene como objetivo el contacto con la naturaleza y la sensibilidad para entender los flujos de energía del qì colectivo bajo la ciudad visual y la reacción en los puntos calientes de este qì. La arquitectura produce en estos puntos lo que las agujas de acupuntura para el qì urbano, y una mala hierba enraízan en la más pequeña grieta en el asfalto y, finalmente, romper la ciudad. La acupuntura urbana es el yerbajo y el punto de la acupuntura es el golpe. Es palpable la conexión de la naturaleza humana como parte de la naturaleza.” y fue capaz de llevar a cabo proyectos como jardines comunitarios y granjas urbanas con las que reactivó zonas de la ciudad de Taipéi.

Bajo el pensamiento de que “más no es necesariamente mejor”, ésta teoría procura abordar problemas sociales, económicos e incluso políticos a través del análisis a consciencia de los mismos y su relación con el espacio con la intención de generar propuestas puntuales que con pocos elementos sean capaces de atacar un conflicto en particular. Actualmente muchos urbanistas, arquitectos y líderes sociales como Jaime Lerner, ex alcalde de Curitiba; Cameron Sinclair, fundador de Architecture for Humanity; Shigeru Ban, ganador del Premio Pritzker; Ti-Chi Nan, arquitecto y académico; y el colectivo WEAK! conformado por Wang Shu, Marco Casagrande, Hsieh Ying-chun y Roan Ching-yueh han retomado este concepto para realizar micro-intervenciones urbanas en colaboración con ciudadanos con resultados sorprendentes que van desde una baja en índices criminales hasta reducción de producción de CO2 y reactivación económica.

El alcance del urbanismo acupuntural radica en su carácter colaborativo y el diseño responsable.

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